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En Nuevo Balsas, cinco años con las migajas de “Media Luna”

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Bernardo Torres/API

Nuevo Balsas, Gro.- Han pasado al menos cinco años desde que la minera Media Luna se instaló en el Ejido de Nuevo Balsas, una comunidad que había sido ya una vez reubicada tras la construcción de la presa “El Caracol”. Desde entonces la gente solo sobrevive recibiendo las migajas que la empresa destina a la población.

En medida de presión pobladores de Nuevo Balsas, La Fundición y El Limón, municipio de Cocula, mantienen tomadas las instalaciones de la minera Media Luna, desde el día 30 de marzo, luego de que la empresa ha incumplido los acuerdos firmados con los pobladores, al inicio de los trabajos de explotación.

A ocho días de iniciado el movimiento las acciones de presión se han incrementado, y ahora son bloqueados los cuatro accesos a la zona de trabajos y pobladores de otras comunidades como Atzala se siguen sumando a los campamentos instalados en las entradas a la mina.

Una de las demandas principales, es una indemnización de 500 mil pesos anuales a los pescadores, que se han visto severamente afectados por los trabajos de la mina, como reparación del daño.

Y es que este sector, ha señalado que a raíz de las detonaciones y la contaminación del río Balsas por los desechos de la mina, sus ganancias se han reducido hasta en un 80 %; por ejemplo hace cuatro años pescaban hasta 200 kilos de pez semanales, y ahora se reduce a apenas 20 kilos.

Durante un recorrido en lancha por los alrededores del corte que la maquinaria ha hecho al cerro, se observan toneladas de escombros en los márgenes del río, lo cual dicen los pescadores ha subido la temperatura del agua, ahuyentando los peces a zonas más fría y profundas.

La Salud, es uno de los puntos más sensibles, pues las enfermedades respiratorias se han incrementado de manera alarmante en el poblado de Nuevo Balsas, principalmente en niños y en la localidad no se cuenta con servicios médicos, que eran otro de los compromisos de la minera que no se han cumplido.

Los ciudadanos que se han instalado de manera permanente, reclamaron “nosotros no pedimos la mina”, sino los ejidatarios que son alrededor de 47 personas, y son los únicos que han sido beneficiados con recursos económicos.

Una de las mujeres que puso una lona y unas ramas de arbusto como campamento en el primer acceso a la mina, interrumpió la conversación que se mantenía con uno de los líderes, diciendo que a los ciudadanos nadie los consultó para que se instalara una mina en esa localidad.

Señaló que nadie sabía de los daños y consecuencias que se desencadenarían en el pueblo, pues los únicos que estaban al tanto eran un reducido grupo de ejidatarios que aceptaron las migajas que la mina les ofreció para vender sus tierras.

“No sabíamos los niveles de la devastación”

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Previo al 2010 la población de Nuevo Balsas sabía del proyecto de explotar sus tierras por una empresa minera, de lo único que se hablaba en ese entonces era de muchos beneficios que vendrían para la comunidad, cosa, que alegraba al menos a los ejidatarios que ya tenían asegurado un porvenir.

En 2012 la minera agilizó de manera sorpresiva los trabajos, empezaron a explotar la mina al máximo de su capacidad y lo primero que ocurrió fueron problemas de inseguridad por las bandas del crimen organizado.

Al enterarse que se estaba produciendo oro, los grupos criminales empezaron a hostigar a los pobladores creyendo que cobraban los beneficios de la minera, al grado de secuestrar a ciudadanos de Nuevo Balsas que conformaron grupos de autodefensa para hacer lo que el gobierno no hacía.

Reclamaron que la mina no llegó a generar nuevas oportunidades de empleo, sino que se colgó de la infraestructura carretera y líneas de agua potables que ya existían para empezar a operar, pero nunca aportó recursos.

Hasta ahora, reclamaron que la gente solo ha sobrevivido, no tienen tierras donde sembrar, se han quedado sin trabajo, y lo único que les ha quedado son enfermedades a las que no pueden hacer frente.

A partir de entonces, los trabajadores empezaron a recurrir a otros prestadores de servicios, los campamentos se fueron a otros lados y dejaron sin esas oportunidades de empleo a los pobladores de Nuevo Balsas.

Para comprobar los daños, la mina pide estudios donde se acredite que hay consecuencias en la naturaleza, aunque los pescadores han mostrado los resultados en la pesca, que va de 200 a 0 kilos por semana, que se refleja inmediatamente en su economía.

Hoy, señalan que la gente está enfadada, desesperada porque no tienen como mantenerse, la mina los ha dejado en la ruina y no tienen trabajos.

Este día miércoles acudieron autoridades del gobierno del estado y representantes de la minera pero no lograron llegará ningún acuerdo, por lo que el bloqueo continuará, y los problemas seguirán incrementándose, después de que el gobernador dijo que ya hay demandas en contra de quienes han bloqueado los accesos a la mina. (Agencia Periodística de Investigación)

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