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Espectáculo militar para olvidar la noche trágica de Iguala

*** Encabeza el presidente Enrique Peña Nieto los festejos por el 95 aniversario de la creación de la bandera, a 17 meses de la desaparición de los 43 normalistas

*** Impresionante despliegue militar y policial para cuidar al presidente; espectáculo aéreo y terrestre para los ciudadanos en el desfile

*** Invitados selectos en actos donde estuvo Peña Nieto; desmayados y protesta de discapacitados

*** “Iguala no puede quedar marcada”; expone en su discurso el titular del ejecutivo federal   

1915159_1067338946622590_3875020847755291640_nJonathan Cuevas/API

Chilpancingo, Gro.- Como nunca antes la ciudad estuvo repleta de policías, militares y marinos, durante ocho horas. Como nunca antes, el desfile inició a las 9:00 de la mañana, y puntual. En los aires, una flotilla de jets pintaban los colores patrios y realizaban acrobacias alrededor del Asta Bandera Monumental, símbolo de Iguala.

Hoy, en el marco del 195 aniversario del nacimiento de la bandera de México, nadie alzó la voz por los 43 estudiantes desaparecidos la noche del 26 de septiembre del 2014 o por los 6 caídos; tampoco se tocó el tema de los cadáveres que brotan de fosas clandestinas en los cerros que abrazan esta localidad o de la violencia brutal que se sigue percibiendo. El Ejército Mexicano se lució y nadie pidió una explicación sobre aquella noche trágica, por su participación u omisión.

Los lujos y una impresionante, exuberante seguridad, rodearon al presidente de la República durante su visita con la que pretende enterrar el recuerdo de los hechos que marcaron esta ciudad donde el Gobierno, de la mano con el crimen organizado, atentaron contra ciudadanos y estudiantes. “Iguala no puede quedar marcado”; aclaró Enrique Peña Nieto.

El desfile10400826_1067338759955942_5230024185751838087_n

A las 9:00, exactamente, dio inicio el desfile tradicional en el que, por esta ocasión, participaron 4 mil 468 elementos de las fuerzas armadas de México, estudiantes, Policías Federales y de Gendarmería Nacional. Hubo águilas y halcones que lucían en brazos de cadetes y alzaban sus alas frente a la burguesía guerrerense ubicada en el palco “de honor”.

Ahí estaba el gobernador Héctor Astudillo Flores; autoridades castrenses, municipales y miembros del Poder Legislativo y Judicial. Viejos políticos que siguen en el poder. René Juárez Cisneros, Carlos Reyes Torres, Héctor Vicario Castrejón, Sebastián de la Ros Peláez, Florencio Salazar Adame y hasta el señor Jorge Albarrán Jaramillo, dueño del diario de mayor circulación en Iguala y padre del actual alcalde, Esteban Albarrán; solo por mencionar algunos.

En los aires había 52 aeronaves haciendo acrobacias. En esta pequeña ciudad, no se había visto un espectáculo aéreo antes. Y mientras el recorrido transcurría, decenas de niños jugaban y se mojaban en las fuentes danzarinas, bajo el rostro de “el Che Guevara” plasmado en una lona colgada en el Ayuntamiento, que mantiene el recuerdo de los 43.

Pero en la plaza cívica “Las Tres Garantías”, no había ningún grupo de ciudadanos protestando como se había visto desde septiembre del 2014 hasta diciembre del año pasado. De hecho, a la altura de esta explanada se colocó el presídium, sobre la calle Bandera Nacional.

Cientos de personas presenciaron el desfile y las enormes tanquetas que fueron utilizadas, los caballos, vehículos policiales y el armamento de las fuerzas militares. Pero a pesar del espectáculo brindado, el recorrido duró aún menos que en años anteriores. Una hora, fue el tiempo utilizado.

12741942_661490787324408_985447151800040148_nIguala sitiado

Antes del desfile, desde las 6:00 de la mañana cientos de policías y militares sitiaron la ciudad por aire y tierra. Las entradas a la ciudad estaban blindadas mientras que al menos 4 helicópteros sobrevolaban bajo. Miles de uniformados se veían en las calles; convoyes, unidades solitarias, agentes vestidos de civil, pie-tierra, tráiler y camiones así como varias tanquetas se movilizaban.

Algunos grupos se empezaron a formar desde las 8:00 de loa mañana en la Ciudad Deportiva mientras que vallas metálicas cubrían parte del periférico oriente, toda la Ciudad Deportiva, parte de la carretera Iguala-Taxco, la Avenida del Estudiante, el Boulevard Heroico Colegio Militar, las avenidas Guerrero, Bandera Nacional y Juan Aldama, así como varias calles más del centro. Todo era un caos aunque el desfile solo necesita de las dos principales avenidas.

La gente se mostraba sorprendida por tan impresionante despliegue militar y policial, pero tenían algo en claro: “vienen a cuidar a Peña Nieto”; señalaban jóvenes, adultos y ancianos, algunos molestos y otros sarcásticos.

Izamiento a la Bandera10349197_560966814062133_6139849562567167952_n

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto arribó cerca de las 12:30 horas al cerro del Tehuehe, como se tenía previsto. Ahí, encabezó el izamiento a la bandera de frente al Asta Monumental donde solo había fuerzas armadas.

Junto al presidente llegaron miembros del gabinete presidencial; el Secretario de Gobierno Miguel Ángel Osorio Chong; el de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda; de Marina, Vidal Francisco Soberón Sanz; de Hacienda, Luis Videgaray; la Procuradora de la República, Arely Gómez y la Secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, entre otros.

El acto duró media hora y así como llegaron los funcionarios de gobierno federal, se retiraron, en helicóptero. Cuatro aeronaves despegaron para aterrizar unos 3 kilómetros adelante, en las instalaciones del 27 Batallón de Infantería. De ahí, minutos después de la una de la tarde, el presidente se trasladó (en lujosas y blindadas suburban) al Estadio Ambrosio Figueroa donde se realizó el abanderamiento de más de 300 escoltas escolares y militares.

1558593_10154005082364337_281548232379824183_nDiscursos; enterrando los recuerdos

En este lugar, donde solo entraron (además de las escoltas) los privilegiados miembros de la clase política más selecta, los gobernantes y uno que otro ciudadano pudiente, el presidente de loa República lanzó un discurso insinuando el olvido de la noche del 26 de septiembre.

Peña Nieto trató de reivindicar el papel de las fuerzas armadas; soldados y marinos. “Han surgido del pueblo y siempre están dispuestas a servir al pueblo”, afirmó.

“Precisamente los lamentables hechos ocurridos aquí en Iguala en septiembre de 2014, evidenciaron la necesidad de avanzar por la ruta de la ley y las instituciones. Desde entonces durante un año y cinco meses el Estado Mexicano ha desplegado un amplio esfuerzo institucional para procurar justicia a partir de una investigación profunda, transparente y abierta, contando incluso con la colaboración de diversas instancias internacionales”, dijo, a pesar de las denuncias que han hecho investigadores independientes y las familias de las víctimas, sobre las irregularidades en la investigación, y a pesar de que han sido exhibidos por una falsa “verdad histórica”.

Aseguró que Iguala es un municipio emblemático en la historia nacional que, “no puede quedar marcado por estos trágicos acontecimientos, su gente merece ser conocida por sus fortalezas, por su calidez y por su firme carácter para alcanzar logros a favor de su comunidad”.

Añadió que con este propósito se trabaja en conjunto con el gobierno guerrerense a cargo de Héctor Astudillo Flores, “para crear condiciones de seguridad y desarrollo para su población”.

Durante su mensaje el presidente de la República destacó la labor de las fuerzas armadas. “Los soldados, marinos y pilotos de México son personas leales, valientes y profesionales, siempre al servicio de la patria, siempre preparados para defender a nuestra bandera nacional y a lo que ella representa”.

Por su parte, el gobernador Héctor Astudillo Flores señaló que el Estado de Guerrero “no está postrado. Siempre, y desde siempre, ha estado de pie; no lo abate la pobreza ni la tragedia. Hoy, son otras las batallas”.

Secundando al presidente, trató de homenajear a las fuerzas armadas: “Los soldados y los marinos de México son, ciertamente, pueblo con uniforme. De ahí la confianza que tenemos en nuestras instituciones armadas, que protegen la vida y el patrimonio de los mexicanos”.

“No podemos ignorar, la profunda herida que significa para los mexicanos, y especialmente para los guerrerenses, la tragedia de Iguala, por la gente inocente que perdió la vida o que resultó herida, y por la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. En tanto no se esclarezcan los hechos a profundidad y se someta a la ley a todos los responsables, ésta herida no habrá de sanar”, resaltó el gobernador.

Y mientras estos discursos se ofrecían a un selecto público, a los alrededores del Estadio había decenas de personas que, aunque tenían gafete oficial, no tuvieron acceso al evento. Algunos reporteros locales tampoco pudieron entrar y, un grupo de discapacitados mucho menos, porque pretendían protestar en el acto oficial para rogar ayuda al Presidente de la República.

Ahí afuera, bajo los intensos rayos del sol, niños, jóvenes, adultos y ancianos permanecieron más de 4 horas desde antes del evento. Adentro, antes de la llegada de Peña Nieto, al menos dos infantes que participarían en los abanderamientos, desmayaron al no soportar estar de pie tanto tiempo a una temperatura de 30 grados centígrados.

Cuando concluyeron las actividades del presidente, los militares, marinos y policías federales empezaron a retirarse también. (Agencia Periodística de Investigación)    

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